Cualquiera que trabaje en el mundo del sonido en directo sabe quién es. Cuando le oyes hablar destila auténtica pasión por su trabajo y quizás sea esta buena parte de la razón de su éxito. La primera vez que oigas su nombre, con toda probabilidad, irá acompañado por un tono de admiración y respeto. Lo vemos a menudo por nuestras instalaciones, cuidando cada detalle, y en esta ocasión tenemos la suerte de que nos dedique un buen rato y nos cuente. Hablamos con Fernando Díaz.

La crisis, como en muchos otros sectores, ha golpeado fuerte y las actuaciones en vivo se han visto especialmente afectadas. Menos giras y con menos fechas, menos oportunidades para nuevos talentos, producciones más ajustadas… Sin embargo, también se puede ver esta crisis como una oportunidad para depurar el sector y profesionalizarlo más ¿Cómo ves tú este periodo?

Efectivamente, tú mismo has dado ya una respuesta que para mí define en parte las cosas “buenas” que pueden extraerse de esta extraordinaria crisis por la que estamos pasando: fundamentalmente pienso que hay dos conclusiones importantes: la primera, que ya se vislumbra una profesionalización muy interesante en nuestro sector, de hecho hubo una burbuja comparable a las que se dan en el ramo inmobiliario…durante los últimos años ha habido un crecimiento desproporcionado en el mundo del espectáculo favorecido por la bonanza económica, los cachés abultados, el desembolso descontrolado de muchos organismos oficiales, etc…lo que desembocó en una proliferación de empresas, productoras, management, etc… para la mayoría de las cuales desafortunadamente no hay cabida hoy en día ante la baja demanda de actividades, y por otra parte, y bajo mi punto de vista, el que los profesionales que durante esta época en lugar de aguantar “el chaparrón” hasta que llegaran buenos tiempos, dieron un paso valiente y siguieron invirtiendo en tecnología, medios y preparación de personal por lo que a la postre entiendo que son los que perdurarán en el tiempo y obviamente estarán actualizados a las novedades y tendencias que exigirá nuestro mercado.

Has trabajado con un montón de grandes artistas con estilos musicales muy dispares, producciones de todos los tamaños, diferentes recintos… y me gustaría saber cuáles son los principales condicionantes a la hora de llevar a cabo tu trabajo y cuál ha sido el mayor reto al que te has enfrentado que recuerdes.

Siempre tengo una “máxima” en mi filosofía de trabajo: menos=mas… cada vez que me enfrento a un trabajo, sea del tipo que sea, trato de buscar la forma más sencilla y directa de acometerlo y conseguir objetivos realistas. Cierto es que tengo la inmensa suerte de contar habitualmente con medios tecnológicos de primer nivel y apoyos por parte de empresas y profesionales maravillosos, pero eso no significa que me relaje sino todo lo contrario. Hay infinidad de factores a tener en cuenta que eternizaría esta entrevista y no voy a entrar en detalle en ellos. Lo básico en el desarrollo de un proyecto para mí es buscar la forma de conseguir un buen resultado con el mínimo de complicaciones técnicas, para ello es preciso observar con quién y en donde vas a realizar el sonido, adaptarte a las condiciones del lugar o de las necesidades del artista, realizar un diseño coherente según los medios que dispongas (con un mínimo de elementos que garanticen el cumplimiento de la labor a realizar), mucha comunicación con los compañeros envueltos en la producción: luces, escenario, backline, vídeo, músicos,…y mucha, mucha paciencia…

Podría enumerar infinidad de eventos, conciertos y producciones que han sido muy complicadas para mí, pero casi todas se remontan a épocas pasadas donde había que hacer casi “milagros” con tecnologías muy básicas, por decirte algunas: la visita del papa Juan Pablo II a Madrid en el año 1983 con 100.000 personas en el estadio Bernabéu y más de 3 millones en el paseo de la castellana donde el escenario era toda la superficie del césped y se retransmitía para más de 80 países…creo que puedes hacerte una idea de lo que aquello supuso, con consolas analógicas que casi nadie hoy en día ni conocería su marca y ni que decir de la periferia de ecualizadores, procesadores, efectos… con todo esto el resultado fue genial…

Recuerdo con especial cariño el festival que organizó Miguel Ríos en la explanada de la facultad de biológicas para más de medio millón de personas donde por primera vez mezclamos equipos de casi todas las (pocas) compañías de audio del país y empecé a comprender la complejidad del audio, de la fase, de la coherencia, de la suma… por si alguien no lo sabe entonces no existían computadoras, analizadores de espectro, casi de nada… seguramente si hoy lo volviera a vivir, o poder escuchar, me parecería casi ridículo, pero entonces fue un hito.

También podría comentarte sobre festivales de música como las 24 horas de rock que se hacían en el palacio de “rebotes” de Madrid antes de su remodelación y se mezclaba durante horas y horas a cientos de bandas… la conclusión es que hoy en día contamos con una tecnología y unas herramientas que facilitan increíblemente el trabajo y permiten acometer con garantías cualquier proyecto, pero no puedo olvidar que gracias a haber tenido esas experiencias pasadas dispongo de una intuición y unas “tablas” que justifican muchas de mis decisiones.

Vuelvo a lo que te comenté al principio de la pregunta: menos es más y puedo asegurarte que funciona.

Al fin y al cabo eres el último filtro humano entre el trabajo del artista y el espectador ¿Cómo es la relación que estableces con el artista para transmitir con fidelidad sus ideas en el show?

Pues siguiendo con el hilo conductor de lo hablado hasta ahora, afrontándolo con él con toda sencillez. Hablando en plata, explicando las cosas con habilidad y humanidad. Nunca tratar de convencer al artista de que cambie de hábitos para que facilite tu trabajo, sino buscando formas, ideas, métodos para llevar lo más fiel posible sus conceptos al público, y siempre con la verdad por delante, sin tapujos, sin excusas…

Tu artista necesita estar tranquilo y confiado en tu experiencia y habilidades, pero también que tiene un aliado que va a respetarle para reproducir lo que quiere llevar a su audiencia.

Abren puertas, el recinto lleno, expectación total, se apagan las luces y… ¿Aún sientes esa tensión justo antes de empezar un directo?

Ni te lo imaginas… cómo anécdota te puedo contar que siempre le digo a mi compañero de aventuras en vivo, asistente, técnico de sistemas y buen amigo Juan Carlos García minutos antes de empezar el concierto que el día que no tenga “campanillas” en el estómago y cierto nerviosismo (tranquilo), ese día debería honestamente dejar la profesión: por supuesto que esa tensión es necesaria, es simplemente el resultado de la concentración y la responsabilidad que tienes sobre tus hombros.

Fernando Díaz 1

Es sabido el interés de las marcas por escuchar y dar respuesta a las necesidades de quién, al fin y al cabo, va a elegir y trabajar con sus sistemas ¿Qué solución técnica llevas toda la vida echando de menos y aún no se ha desarrollado?

Ufff, difícil pregunta: un equipo que no acople, que no pese, que no se rompa, que no falle nunca, que lance a 200 metros, que no cueste mucho dinero y que se monte y desmonte en 3 minutos (Se ríe). Perdona la broma… aunque eso traducido a deseos puedo concluir que cada año me sorprenden más los avances en nuestro campo tanto a nivel de reproducción de sonido en Sistemas de P.A. como en herramientas digitales para mezcla. Si me dicen hace no más de 20 años que hoy iba a poder disponer de los elementos con los que cuento les diría que estaban locos del todo… por eso creo que aunque cada vez más pausadamente, lo que está por llegar es impresionante. Obviamente en cuanto a altavocería, cajas line array, etc… la física manda y es más complicado evolucionar… es como si me preguntas si algún día el hombre podrá hacer una maratón de 42 km en menos de dos horas… los límites están muy justos pero creo firmemente que hay mucho y sorprendente por venir. En cuanto al proceso digital, apps y herramientas las posibilidades son infinitas… seguramente nuestros hijos mezclen en un dispositivo más pequeño que un teléfono y quizás, por qué no, el audio sea virtual, percibiremos las ondas por otros elementos que no impliquen mecánica… ¿ciencia ficción?… quién sabe…

Hablamos del soporte y la innovación de los fabricantes, pero: ¿Qué supone para ti como profesional y para tu trabajo tener detrás de todo el equipo a una empresa como Fluge? ¿Qué importancia tiene la empresa proveedora del equipamiento?

Una satisfacción muy grande. Disponer de una empresa que dé soluciones definitivas a todas tus necesidades y que además se preocupe por innovar, por darte el mejor servicio, que crezca a ese ritmo y que además cuenten con tu opinión para evolucionar es uno de mis sueños cumplidos. No siempre (por no decir nunca) los costes de los equipos que me facilitan son proporcionales a los precios y presupuestos de las producciones. Cuando ves un grupo de empresas que valora y pone en preferencia la calidad de los equipos, la plena disposición de su personal técnico y emplea el tiempo necesario para dar solución a tu diseño sin equipararlo a la compensación económica recibida da muestras de su profesionalidad y potencia evolutiva. Sólo puedo decir sinceramente qué: ¡Muchas gracias Fluge!

Y en cuanto al factor humano ¿Qué esperas de tu equipo? ¿Cómo sueles trabajar con ellos?

Creo que la gente que me conoce sabe de mi alto nivel de exigencia, de perfección, del cuidado de cada detalle por pequeño que sea, sabiendo y contando que los éxitos logrados me enorgullecen enormemente compartirlos con ellos. Yo no soy nadie sin ellos y pretendo que se sientan en un equipo ganador, valiente y que acepta asumir riesgos, dentro de un orden, un guion sencillo y unas normas básicas de convivencia. Aquí caben todas las sugerencias, comentarios, ideas y lo que sea…yo aprendo cada día una, dos o cien cosas más.

Asumo que no puedo caer bien a todo el mundo, eso es obvio, pero honestamente pienso que mi vida profesional y mis conocimientos los he hecho públicos, no escondo nada, quien está conmigo es uno más y yo soy uno más de ellos.

Aunque trabajas principalmente en el ámbito del sonido en directo, también has empezado a desarrollar producciones en estudio. ¿Cómo afrontas este nuevo reto?

Siendo sincero tengo que confesarte que no soy ni mucho menos un experto en estudio. Trato de hacer las cosas lo mejor posible pero estoy muy lejos de muchos de los grandísimos profesionales de la grabación de este país.

Tengo mi propio estudio (bastante modesto) en casa, el cual me permite, ante todo, una comodidad añadida de trabajar cuando realmente te encuentras inspirado para ello. En directo solo tienes una oportunidad que es inmediata, es eso “directo”, no hay vuelta atrás, lo hecho, hecho está… en estudio no afectan los factores externos, y sobre todo tienes todas las vueltas atrás que quieras…

Mayormente mezclo conciertos en vivo, creo que me encuentro más en mi salsa, en mi entorno y reconozco que algunas de las producciones han tenido mucha aceptación… también debo reconocer que no tengo la suficiente paciencia para la producción de un disco: las repeticiones una y otra vez de cada toma, las horas y horas de edición… pero eso es debido a tantos años en la carretera… la adrenalina “engancha” demasiado.

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Volviendo al directo, he leído unas declaraciones tuyas hace unos años en las que indicas que cuando quieres subir un nivel casi siempre es mejor opción bajar otro ¿Además de este, cuáles son tus principios básicos para tratar bien el sonido?

Eso es cierto: vuelvo a que menos es más…subiendo un instrumento es fácil que lo saques de plano y la tendencia es subir los demás para equilibrarlo… eso es una espiral que te lleva al desastre…

El sonido es muy básico (dentro de su complejidad). Cuanto menos se retoque (ecualice), menos se manipule (dinámica), menos se perfume (efectos), y más transparente sea, mejores resultados vas a obtener. Lo fundamental es oír cada instrumento como suena al natural, buscar un buen micrófono y colocarlo en la distancia y forma idónea para que la reproducción del mismo sea ideal… lógicamente esto es una idea que parece rudimentaria pero es así… una vez que tengas todo sonando hay que ser proporcional, es como si hicieras una ensalada y tuvieras que aliñarla: aceite, vinagre y sal: si te pasas con alguno de estos aditivos sabrá salada, grasienta o ácida… el que sea moderado y “lógico” conseguirá que a la gran mayoría le guste esa ensalada…

En cuanto a los ajustes de equipos exactamente igual: vital es la colocación, la angulación y la dispersión. Trato de usar lo que es necesario al lugar, ni más ni menos… después un buen ajuste ayudado por un buen técnico de sistemas para poner en fase y tiempo todas las zonas a cubrir sin olvidar hasta el último rincón del local y el toque final donde ahí manda exclusivamente mi oído… la musicalidad la consigo basándome en la forma que me gusta oír las cosas mientras mantenga cierta fidelidad de audición y la edad me lo permita…

Por último la sensación de potencia. Me encanta que los equipos suenen poderosos, ojo que esto puede llevar a engaño. Sonar fuerte no es sonar bien. Tú puedes estar escuchando un solo altavoz con un rango tan agresivo en ciertas frecuencias que sea desagradable y dañino, o escuchar un sistema enorme a todo gas donde no sufran tus sentidos porque es naturalmente proporcionado.

Y en cuanto a la aplicación al directo de los equipos digitales… ¿Consideras ya superado el periodo de adaptación de la industria a este gran salto hacia adelante?

Por supuesto que sí. Las nuevas generaciones ya vienen desde sus comienzos “mamando” la tecnología digital. De los que venimos de antes, salvo excepciones, todos de una manera u otra nos hemos reciclado a las tecnologías actuales y debo admitir que gracias a proceder del mundo analógico hay ciertas técnicas que me han ayudado mucho a comprender y mejorar mi experiencia hoy en día.

Tampoco hay que olvidar que predominando las técnicas y softwares digitales soy un gran amante de lo vintage, de los procesadores a válvulas que me dan cierto “grano” analógico y que todavía echo en falta en los plugins, ecualizadores de las consolas, grabadores, etc…

¿Qué punto consideras más crítico: la selección y configuración previa del equipo o el trabajo desde el control?

Las dos cosas. Ambas van unidas de la mano y ambas deben de estar prediseñadas y realizadas con la misma habilidad. Un gran ingeniero de sonido con un equipo mal configurado lo va a tener complicado, al igual que un buen equipo en malas manos.

La diferencia puede estar en que la primera parte es más técnica, más precisa y quirúrgica y la segunda es más artística.

Hemos tenido la suerte de contar con tu plena disposición para esta entrevista y sabemos que eres muy solicitado para impartir seminarios y master class a nivel mundial. Aparte de transmitir conocimientos sobre aspectos más técnicos. ¿Cuáles son las ideas principales que quieres hacer llegar a tu audiencia? ¿Qué feedbacks recibes de ellos?

Me repito por enésima vez: “menos es más”. La sencillez, la honestidad con uno mismo y los demás y el amor a esta profesión son claves para el éxito. Siempre les digo que cualquiera puede llegar a lo más alto, no importa de dónde procedas, solo insistir en ser perseverantes, confiar en tus conceptos, escuchar a los demás y respetar tanto a ellos como a tu trabajo.

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Para terminar, cuéntanos como viene el futuro. ¿Qué proyectos tienes entre manos?

Lo más inmediato son 2 masterclass en Los Ángeles y Nueva York desde donde hemos hecho esta entrevista. En febrero vuelvo a viajar a América con Alejandro Sanz a Argentina, Luz Casal a Colombia y Alejandro Fernández a Chile, para regresar y hacer la gala de Premios Dial en Tenerife. Ya a partir de julio el Festival de Jazz de Vitoria y comenzar ensayos de lo que va a ser el nuevo tour mundial de Alejandro Sanz que me ocupará el 2015 y 2016.